las perrerías de lola
dualidad de perspectivas.
Él no paraba de hablar, y hablar, y hablar... Ella escuchaba con una atención desinteresada; en el fondo se alegraba de que él fuera así y no le hiciera preguntas que no le apetecía responder.
Así, ella creía ir conociéndole poco a poco, mientras él pensaba que la conocía sin saber nada acerca de ella.
Así, a ella le fue desinteresando cada vez más, mientras él cada vez ponía cada vez más de su parte para que "aquello" tomara algún rumbo.
A ella le daba igual: no importa el rumbo cuando se sabe que el final espera antes de la vuelta de la esquina.
re-encuentros.
A veces me pasma cómo sus manos recorren mi cuerpo y lo hacen suyo. Sólo por un momento. Sólo mientras yo le dejo. Sólo cuando cierro los ojos, suspiro, y no le aparto ni me río.
Tregua. En esos momentos hay tregua de cosquillas.
Dice que cuando me conoció, se sintió pequeño; que yo conseguía desmontar la situación y aturdirle con frases frías y duras. Parece mentira, porque entonces todavía era más chiquilla que ahora.
- Supongo que era un mecanismo de defensa. - Argumenta él.
- Las cosquillas también lo son. - Informo yo.
Ahora quizá no estropee una situación "bonita" con frases que la frivolizan, ni me aparte de él y de sus cosquillas, pero está más lejos de mí que nunca.
Me toca, él me toca. Pero ya no me mira como antes. Y yo ya no busco su mirada.
Cierro los ojos. Suspiro. Por un momento, mi cuerpo te pertece. Estoy a tu merced. Pero sólo dura un momento.
SoLas
Sofía sabe que nunca se queda sola. Todos los findes igual: o vienen sus múltiples y variados amigos... o venimos sus amigas.
No somos grandes cocineras, "¿quién habrá dicho - ése no sabe hacer ni un huevo frito-? " , "ya, para mí hacer un huevo es difícil", "claro, Laura, mejor hacer un revuelto, ¿no? Como lo que acabas de hacer.. Por dios, ¿qué es eso? ¡¡Tíralo!! Que eso no es revuelto ni es nada!" "Ala Lola, pues hazlos tú".
Odio hacer huevos fritos porque odio que me salgan mal; mi padre incluso te los sabe hacer con o sin puntilla. Al parecer, la madre de Laura igual, "hace huevos totalmente blancos, redondos, como si fueran de plástico". Pero nosotras no podemos elegir, los huevos salen como salen, y suerte que no se rompan...
No somos grandes cocineras, pero cenamos bien. Por primera vez en nuestras vidas, compramos un vino bueno, con cuerpo, redondo, como diria la hermana (enóloga) de Angie.
Laura come tanto que luego le "hace mal la barriga".
- Laura, aprende a hablar castellanooo... Jajaja
De postre, una fondie de chocolate con todo el chocolate del que disponíamos derretido por encima. Laura le gritaba a Sofía que se estaba pasando, pero Sofía no paraba de echarle chocolate a las fresas... Y luego lo agradecimos.
Con la platera de fruta bañada delante, nos preguntamos unas a otras por las noches de la semana. Por las veces. Hablamos de lo contable y de lo incontable, y Sofía de nuevo expone su teoría....
- Si un tío tiene la mano grande...
- Eso yo no sé si es del todo cierto, ¿eh?
- Pues el otro día una de mi clase dijo que eso estaba demostrado, que ella había leído un estudio.
No parábamos de reír, no sé si por el vino o porque, después de tanto tiempo, alguien demostraba científicamente la dichosa teoría que nosotras nos tomábamos medio en broma, aunque Sofía la contaba muy en serio.
No somos muy valientes, pero al final, entre las tres (bueno, Sofía sólo gritaba desde lo alto de una silla); conseguimos reducir a la famosa cucaracha... Laura se encargó de tirarle spray, con el que casi nos ahoga a nosotras, porque el animalillo seguía correteando por la casa como si nada... Pero finalmente se intoxicó y estiró la pata. Yo misma me encargué de fabricarle un ataúd de papel, y Sofía fregó toda la casa con lejía....
No estabamos muy frescas, pero salimos de fiesta y conocimos a un cubanito espectacular....
- Llevas una pelaíca muy bonita... Guapa.
- Lola, joder, dile algo...
Pero yo sólo podía reírme.
- Déjala... Que la he dejado sin palabras- y me guiña el ojo. Yo sigo riéndome incapaz de decir nada... Y el negro zumbón debe pensarse ya que soy tonta, ¡pero es que el negro zumbón (im)pone mucho!!
El negro zumbón se va... Y Sofía me riñe por no ser más resuelta. No pasa nada, alguna otra noche saldremos, iremos al mismo bar, y nos lo volveremos a encontrar...
- Pues ya me dirás tú cuándo...
(nO) cOmpLicated
Messenger.
- ¿Qué tal con el chico aquél?
- Pues... me lié con otro... Pero... Bueno, ya te contaré... Es complicado.
- Ya, pero... Bueno, espero que fuera de mutuo acuerdo - me pego un golpe a mí misma en la frente por haberle escrito eso. ¿Seré tonta? Nunca es de mutuo acuerdo...
- Bueno, digamos que la cagué y... Al final él se ha ido con otra. Pero es todo muy complicado...
- Nunca es tan complicado... Al final somos todos bastante simples.
- ¿Y tú qué? ¿Qué tal con tu amigo? Eso sí que es raro tía...
- ¿Raro? No. Para nada...
- Si tú lo dices... Yo estoy muy rayada...
- Pues tía... Lo primero es saber lo que quieres. Es así de fácil.
frases que se oyen por ahí...
Película: Perfume de mujer.
El general se despide de su gato, y le susurra:
- Ante la duda... ¡Folla!
Carcajada general. Vaya personaje...
Grandiosa actuación de Al Pacino...
piLLa(2....)
- Lola, ¿viene alguien a cenar a casa?
- No, papá... Estaré sola.
- Ah, bueno... ¿Sofía...?
- No, hemos quedado mañana para estudiar, esta noche veré una peli y prontito a la cama...
Lo único cierto de lo que acababa de decirle era eso: prontito a la cama... Pero sola no, y "descansar" tampoco...
Después de un par de horas en horizontal, era obligatorio el consabido "¿en qué piensas?". Solo que esta vez la interlocutora era yo, para asombro del mundo...
- Uff.. en qué haría si ahora mismo vinieran tus padres...
- Bua, tranquilo...
- ¿Yo? Preocupao... Me meto debajo de la cama y au... ¿De qué te ríes?
- Eres tonto... ¡No hay hueco!
- ¿Cómo que no? ¡Ostras!... Pues abro el cajón ese y me meto como sea...
- Que no, hombre, te tiras al suelo y ya está... No creo que entren, y además desde la puerta ahí no te ven...
Retozamos media hora más. Ahí, en el límite... Supongo que era obvio que se nos estaba haciendo tarde y aún estábamos sin vestir, pero...
- Me voy a por agua que me muero de sed...
- Es ya la tercera vez que lo dices, Lola...
- Tonto...
- Ya estamos otra vez...
- Claro que sí, te lo digo y lo reitero: es que eres tonto... ¡Me voy a por agua!
- Pero vístete, mujer, no vaya a ser que...
- Vaaale... ¡Pesao!
Menos mal que me vestí, menos mal que me vestí...
Volvía de la cocina con el vaso de agua, el yogur y la fruta, porque me había entrado hambre... Y de repente veo a mi madre sentada en el sofá de la entrada, quitándose los zapatos, y la puerta de mi cuarto entreabierta...
Suerte que no se me calló el plato del susto...
- Hola, Lola... ¿Qué haces? ¿Te llevas comida al cuarto?
- Sí... - logro contestar con un hilillo de voz.
- ¿Qué haces?
En eso llega mi padre de aparcar el coche. Pregunta lo mismo. Entro en mi cuarto y me siento ante el ordenador, dándoles la espalda y cerrando algo la puerta... Me asomo un poquillo por detrás de la mesa del ordenador, y ahí está él, en el suelo, luchando por ponerse los pantalones arrastrándose como un reptil y sin hacer ruido... Me río en silencio, "esto no puede estar pasando", y no logro contestar...
Mis padres se van al salón. No han cerrado la puerta, como hacen siempre cuando vienen. ¿Lo habrán notado? ¿No?
- No son tontos, Lola...
- Ya...
- ¡Joder!
- ¿Qué?
- La sudadera... Me la he dejado en el salón...
- Mierda...
- Pff... ¿qué hacemos?
- Estás tú que voy a por ella...
- No, voy yo... ¡Ja!
- Ni se te ocurra...
- Ya lo sé, joder... Era broma...
- Ya, pero estoy nerviosa...
- ¿Y qué hago?
- Vete... ¿Tienes el coche cerca?
- Psi...
- Vale... Pues vamos a intentar no hacer ruido con la puerta... Y la sudadera... En fin, ya veré lo que digo...
- Di que es tuya...
- Sí, hombre... ¿Que te crees que son tontos? Ya me inventaré algo...
- Mientes más que hablas...
- Siempre.
Lo peor, peor de todo, es saber que él estaba solo... Conclusión: hay que evitar lo evitable... Que por "muy mayores" que seamos hay cosas que siguen dando mucho, mucho palo...
Guardar ausencias...
Sofía conoció a un chico en Mallorca. Tontearon en la playa y hablaron de poesía...
El chico la llamó un día y dijo que estaba planeando un viaje... Que al día siguiente vendría a Valencia... para verla.
Sofía se sorprendió muchísimo, y nosotras, que estábamos con ella, todavía más.
Desde que se fue no ha dejado de llamarla ni un día...
- Y ayer me preguntó... ¿te consideras una persona fiel?
- Pfff.... - me río porque yo sé la respuesta... - ¿Pero qué le pasa? ¿Cómo puede ser tan ingenuo? Vamos a ver... te conoce, ¿qué? ¿dos semanas?
- Pues ya ves...
- Tú haberle contestado: ¿no me ves la cara de monjita de clausura? Jaja...
- Ya... Yo desde luego no pienso... ¿Cómo dijo Carla?
- ¡¡Guardar ausencia!!
- Jaja, sí, eso... Lo siento pero no. El chico me gusta, pero está en Barna, y yo estoy aquí... Vamos que no...
- ¡Claro que no! Tú haz tu marcha... Y oye, aquí paz y arriba gloria...
- Qué putada... Tengo a todos los ligues fuera...
- Vaya... No, nos nos gustan los extremeños, ¿eh Sofía?
- Calla, calla... - Sofía no quiere recordar cómo guardamos ausencias en verano, cuando aún teníamos pseudo-novios...
- ¡¡A mí me encantan los extremeños!!
- ¡Ay Lola! ¡Pero si sólo conociste a uno!
- Sí, pero me encantó tanto, que me llegó al alma... - y represento la pantomima llevándome la mano al pecho y fingiendo un desvanecimiento.
- Jesús vale por todos, ¿no?
- Pues sí...
(...)
Laura dice, con su dulzura natural:
- ¿Te imaginas que ahora Lola se nos haga famosa?
- ¡Calla, calla!
Y Sofía añade, con la picardía que la caracteriza:
- Uff, a Lola le encantaría hacerse famosa... ¿A que sí?
"Mira que eres punchaora..." pienso. Pero para no entrar en sus juegos, añado:
- Qué va... Sólo me gustaría ver mi foto en la portada de algunas revistas... Y en los carteles estos que se ven desde la carretera...
- Por toda España, ¿no? Así Jesús te vería en todos los postes allá donde fuera...
- ¡Claro!
Y reímos todas, porque ya se sabe que en periodo pre-exámenes te ríes por todo, de todo, y a todas horas...
Nerviosismo histriónico primaveral...
veinte mil mareos, cero oportunidades
- Yo creo que lo que pasa es que todos te ven inalcanzable... Además, como nunca muestras mucho interés en ninguno...
- Ya, pero vamos a ver, yo puedo ser todo lo mareanta que quieras, pero si le llamo, será por algo, ¿no? ¿Por qué se tiene que pensar que paso?
- Pues... Porque realmente eso parece... No sé...
- Pff... No sé. Ni sí ni no. Es que no quiero líos, qué quieres que te diga... Cuando vayamos a Cabo de Gata quiero estar sin nadie, igual que Granada, que fue genial...
- Ya, pero a ver, es que lo que tú buscas es muy difícil... Porque por una parte quieres que te hagan caso y por otra no buscas nada serio...
- Tan difícil no puede ser...
- Además, tampoco te cierres en banda... No sé, si de aquí a verano conoces a alguien que te merezca la pena de verdad, déjate; seguro que al final no te importará tanto ir a Cabo de Gata estando con alguien... Y estarás con nosotras y ya está.
- No sé, no sé...
- Va, no te quejes... Que tienes una suerte, chaval... Haces lo que quieres...
- Ya estamos... ¿Suerte? Pero si no tengo ná...
- Uy que no... Tienes todos ahí...
- ¿Pero tú también? Joder Laura, que no... Si fuera verdad lo que dices, hoy no dormiría sola, por ejemplo...
- Pero a ver, ¿has llamado a Daniel? ¿O a Rubén?
- Pfff... ¡Pues no!! Hace mil que no les llamo... Paso, paso... He llamado a B. porque tengo más confianza y mucho colegueo... Pero no puede venir, así que...
- Pues si quieres, ya sabes...
- Paso...
- Pues nada, tú misma...
Ya se sabe que mejor sola... Que mal acompañada.
viejas obsesiones...
Bea me dice que sólo habla conmigo sobre el tema, así que no se corta ni tres en empezar a hablar y me pregunta directa y tajantemente si la veo más delgada.
Realmente no, pero tratándose de Bea, ¿debería decirle que sí?
Sus padres vuelven a estar preocupados, y no me extraña.
Bea frente al espejo. Bea contando defectos, Bea obsesionándose, sobándose, arañándose los muslos, llorando frente al espejo, sintiendo asco de sí misma, deseando no existir. Bea no probando bocado. Bea comiendo demasiado, atragantándose con la comida hasta que le entran arcadas. Bea ya no sabe si es de las que no comen o de las que lo vomitan, de las perfeccionistas descontentas o de las eternas culpables... Porque siente unas cosas y otras a la vez, y sólo sabe que son la suma de todas ellas las que le hacen que tenga un nudo en el estómago, un dolor en el pecho y nada, absolutamente nada de ganas de comer y cuidarse un poquito.
Quizá esté empezando una nueva época de crisis o quizá sea simplemente que en las últimas semanas se le han juntado demasiadas cosas.
No sé que contestar. No sé si se quiere ver más o menos delgada. Dudo que ése sea el verdadero problema. El quit de la cuestión realmente es por qué se hace eso a sí misma, por qué vuelve a hacerse eso a sí misma después de tanto tiempo de felicidad.
Y ante la tragedia ajena, la impotencia más absoluta de los que estamos a su alrededor. Pero me niego a decir: pobre Bea... Porque sé que en el fondo es fuerte, es inteligente, y sabrá que es mejor parar el carro a tiempo, antes que la maquinaria de autodestrucción se ponga verdaderamente en marcha. Porque cuando aún estás con un pie dentro y un pie fuera, algo se puede hacer para evitar la crisis... Pero cuando caes definitivamente dentro, es una espiral que te arrastra caprichosa y cruelmente de forma indefinida...
una y no más, santo tomás...
- ¿Qué tal anoche?
- Bien...
- ¿Bien o muy bien? - tono inquisidor.
- Muy bien...
- ¡Ahá!! - voz triunfal. - Lola, me debes una cena... Ya te dije yo que acabaríais liaos...
- No, Lauri, al final no me aposté nada...
- ¡Claro que sí! No seas mentirosa... ¡Lo dijimos! Una cena, una cena...
- En fin, si te empeñas... Bah, te debo algo... - resignación.
- Jaja, es que ya sabía yo que caerías...
- Cuando le dije que me había apostado eso contigo me preguntó: ¿Laura se ha apostado que hoy no pasaba nada? Y cuando le contesté que no, que tu argumento era que sí que iba a haber tema y el mío que no, que esa noche sólo quería colegueo, se quedó flipando...
- Si es que tú tienes ideas de bombero, Lola... ¿Quedar a cenar en tu casa para hablar de colegueo, después de haberos liado varias veces? Vamos, te juro que si lo hubieras conseguido te hacía un monumento... Eso no puede nadie.
- Pues te juro que yo quería hablar... Sólo hablar... ¡Si estaba mi hermana de carabina!
- ¿Y hablasteis? Jiji...
- Bueno... Hubo de todo, pero hablamos bastante, sí...
- ¿Y tu hermana... ?
- Se fue a dormir, claro...
Creo que debo dejar las apuestas porque, definitivamente, no son lo mío. Tercera semana de pesas: 6 kilos, 3 repeticiones de 7, y aumentando...
Jaque al rey
- ¿Me invitas a un ginebra... reina?
- Pensaba que invitabais los chicos...
- Eso era antes, ¿no?
- Bueno, soy una chica tradicional, ya me conoces...
Me mira de arriba a abajo como si llevara menos ropa de la que llevo o como si supiera qué hay bajo ella. Ya le gustaría... Le mantengo la mirada como si hubiera dicho una verdad de la buena, porque las mentiras se tienen que decir con entereza, y si no no hay que decirlas.
- Qué sosa eres cuando no bebes...
- Beberé cuando me invites, chato...
Se declaró insolvente, como si yo fuera hacienda, y nos fuimos cada uno por un lado.
Los buenos vinos envejecen bien con el tiempo... Los malos siempre pueden ser buenos vinagres. Pero hay ciertas cosas en la vida, como el ser sarcástico, que ni el tiempo ni la voluntad pueden mejorar.