cosas de rutina

Roma no se construyó en un día

Se dijo que, si bien es cierto que algunas personas parecen conseguir todo y más sin esfuerzo, también lo era que la gran mayoría de las veces hay que luchas mucho antes de gritar victoria.

Estaba dispuesta a cambiar. Sabía que no era fácil, y por eso no se propuso exactamente hacerlo. Se marcó como objetivo esforzarse y poner todo de su parte para buscarlo... 

- Manos a la obra. 

 

Lo que más cuesta, es empezar... Y mantenerse. 

16.8.08 17:22, comment

(( after watching my life without me...))

Sólo sé que tenía los ojos negros. Y que no sé si llegué a averiguar ni siquiera el 5 por ciento.

Se supone que al mirar a una persona a los ojos, siendo la mirada el reflejo del alma, ves parte de esa persona. 5o por cien, 20, 30, 10. O tal vez ni siquiera diez. 

Yo creo que si a veces miramos y no vemos es porque la mirada también puede ser espejo, y por mucho que busquemos en los ojos que nos miran, sólo vemos los interrogantes que nos aturden. Y nada más. Y nada más. 

Le miras, le preguntas con la mirada, y no te responde con la suya. En sus ojos sólo ves las preguntas que le lanzas. 

Sólo sé que tiene los ojos negros, y que es el color que define su persona. Sólo sé que alguien dijo que después de dos años, no le conocía; yo sólo pude añadir que yo tampoco, después de dos años, el último de ellos acostándonos. Me sentí tan estúpida en ese momento... Quizá no fuera falta de interés, porque interés sí tenía. Es decir, yo miraba, no es que no le mirara; pero no encontraba lo que buscaba. A veces le miraba y simplemente me preguntaba por qué no confiaba en mí, si es que me consideraba estúpida o algo así. Quizá yo fuera estúpida. No sé. No sé por qué una noche aparcó su coche y me soltó toda la mierda que tenía que soltar. Entonces no me conocia, y me lo contó todo. Todo no, pero mucho más de lo que luego estuvo dispuesto a contar. Quizá me conoció y no me consideró lo suficientemente inteligente como para entenderle, o lo suficientemente compasiva para empatizar con él. Lo cierto es que cuando le vi llorar, no lloré. Pero eso fue porque yo había llorado mucho antes. 

Creo que no es tan sencillo que dos miradas se crucen y dos bocas sonrian simultaneamente. Debe pasar algo más. Y a veces pasa. A veces.

11.8.08 02:34, comment

Cerca del mar...

Apenas dos miradas de reojo mientras estaban en el bar, y luego una charla insustancial, boicoteada por el jolgorio de los danzantes y la estruendosa musicalidad del lugar.

Por fin se deciden a salir fuera, y cuando aún les pitan los oídos y aún no han podido compartir ni dos palabras seguidas, ni una frase coherente, se besan con fruición, casi con ansia, como si solo pudieran respirar a través del aliento de la boca del otro.

Se asoman a la playa, se esconden entre las barcas; apenas queda noche, ya se intuye el sol tras el peñasco que limita la bahía.

Ni se miran a los ojos y proceden. Proceden a ensuciarse de saliva y arena, arena y saliva, mientras se quitan la ropa, la lanzan, se lanzan. No se abrazan, sólo tumbados una encima de otro, otro encima de una.

Buscan su ropa, que ni siquiera ha caído en el mismo sitio, y tambalean, por el cansancio y las copas, de un pie a otro, volviendo al bar donde no habían compartido más que dos miradas de reojo y una charla insustancial, boicoteada por la música y el jolgorio del lugar. 

Ella no recordaba su nombre, él no sabía el suyo. 

10.8.08 19:22, comment

Íbamos demasiado borrachos para hablar, pero hablamos más que nunca.

Y él me dijo, lo recuerdo como si fuera ayer, él me dijo: 

- Antes de acostarte, ve al espejo y mírate los ojos. Nada más, sólo los ojos... Mira a ver qué ves. 

- De acuerdo. 

- ¿Te acordarás?

- Sí...

Ligero titubeo, y luego miedo. Al reconocer el miedo en mis ojos, me asusté todavía más, apagué la luz y salí del baño. Miedo, pero... ¿miedo a qué?

Miedo a tener miedo, miedo al miedo... Que es el peor de todos. 

29.7.08 21:35, comment

Hablábamos de libros y literatura, películas y directores, poesías y poetas...

Hablábamos de historia, de política, de mentiras e ideales. 

Hablábamos de todo, menos de nosotros. 

13.7.08 23:26, comment

bus-stop

Ayer no eras nada....  Y hoy...

Hoy sólo eres un desconocido al que he mirado trece segundos más de los necesarios.

 Hoy te vuelvo a ver. Te miro y veo como tú me miras. Ninguno de los dos cambia el gesto.

Siempre nos volvemos a encontrar. A la misma hora. En la misma parada. Día tras día. 

Hoy me has sacado la lengua. Y me has hecho sonreír. 

Esta ha sido la primera vez que nos saludábamos. Y ha sido un hola, alegre y corriente. 

Cada vez que nos miramos se atisba un brillo de complicidad, una sonrisa divertida. Los saludos cada vez se alargan con complementos como qué tal. 

En realidad, yo no tendría por qué subir a tu autobús. Pero hoy me invitas y, decidida, yo subo.

Este es el segundo viaje que hago contigo y ya sé cómo van las marchas y para qué sirven los botones. Sé también que tardamos una hora en hacer la ruta y que tú me invitas. 

Hoy se ha subido el revisor. Y yo, para disimular, me pago el ticket. 

El revisor es el único que sospecha algo. Pero tú y yo seguimos siendo amigos. 

Hoy has hecho un descanso de cinco minutos de más. Hemos salido con cinco minutos de retraso. Y tu novia ha cogido el autobús anterior. 

No quiero que lo vuelvas a hacer. Pero tú me calmas y me explicas que no querías que nos viéramos. 

Mi novio tampoco sabe nada. 

Sólo eres un conductor de autobús al que veía demasiado. 

Mañana te dan las vacaciones. Y yo no sé si te volveré a ver. 

Ayer me diste tu teléfono cuando acabamos la vuelta. Tú también tienes el mío. 

Esperaré. 

Me has llamado. 

Y ninguno de los dos sabe qué hacer con el otro. 

13.7.08 23:19, comment

chicas y chicas

Éramos cuatro y tres. Dos eran novias, dos se autodenominaban pistoleras, y tres, las tres de siempre. Todas teníamos curisidad por conocer a las del "bando" contrario, supongo. 

Cuando supimos si ellas eran amigas o parejas, ellas preguntaron si nosotras habíamos probado. Nos reímos. 

"Algo... Así, por la tontería"

"Alguna noche ciegas..."

Sofía fue la más sincera: "Nos hemos probado todas". 

Reímos, tanto nosotras como ellas. 

Helena nos miró a todas, y preguntó perpleja: 

- ¿Pero creeis que acabareis con un hombre?

De la risa que nos entró a todas, no podíamos ni mirarnos.... 

- Joder, dicho así, Helena, suena muy triste...

 

11.7.08 01:02, comment

- Creo que nunca me han gustado las personas masocas. Entre otras cosas, porque cuando quieres a alguien y ves cómo se hace daño él mismo, te duele y sufres... Además, las personas masocas al final, terminan por hacer daño a la gente que más quieren... No sé por qué, pero consiguen siempre estropearlo todo...

- No quería... 

- Ya lo sé. 

- Pero... 

- Ya lo sé. Lo sé. Empieza por cuidarte tú; solo entonces sabrás cuidar y proteger a los demás.

- Supongo que no puede ser tan difícil... 

- ¿Pensar antes de hacer en las consecuencias de lo que hacemos? ¿Tener en cuenta a los demás? ¿Respetarnos y respetar? ¿Tener amor propio? Sí, bueno, no es tan difícil... Se llama madurar. Al menos, estás en ello...

1.7.08 00:05, comment

Yo creo que, simplemente, hay veces que nuestra conciencia dice una cosa y nuestros intestinos otra...

 

Aún recuerdo cuando Marta y yo decíamos que había que hacer las cosas desde dentro y nos cogíamos la barriga... 

- El sexo hay que sentirlo desde el estómago- me decía.

Yo siempre reía diciéndole que era un poco más abajo. 

 

Hay días que, sin embargo, te gustaría hacer una ristra de morcillas con tus tripas y tirarlas a la basura... Pensar racionalmente sin dejarte llevar por nada, nada más.  Los intestinos dan demasiadas vueltas...

29.6.08 14:08, comment

the first, but not the last...

"Thy drugs are quick, thus with a kiss I die"

 

Si el tiempo pasa y no conseguimos cambiar... "seguiremos viviendo para recordar"... 

No sé qué esperamos encontrar... No sé si vamos a reencontrarnos o a descubrirnos de nuevo... Me temo que ambos queremos ofrecer una faceta renovada al otro... Pero no sé si hemos renovado algo. 

Siempre nos gustamos, supongo. Pero siempre fuimos conscientes de nuestras limitaciones, y de nuestros juegos. 

Nunca supe si le conocía de verdad, más que nadie, o si era a mí a quien engañaba... 

Nunca me sentí especial, ni siquiera cuando me decía "tengo ganas de verte, chica"...  Porque intuía que acababa de llamar "niña" a otra niña tan tonta como yo...

Ahora, años después, ya no me importa que jugara conmigo. Me previno de cabrones mucho más dañinos que él, también más sutiles. Me enseñó que hay que dejar de apostar por las cosas a tiempo, cuando aún no has perdido demasiado tiempo ni demasiado empeño en ello.

No le estoy agradecida ni le guardo rencor. Es un personaje más, como tantos otros que conocí después. Solo que él fue el primero... 

25.6.08 21:58, comment

No siempre llueve a gusto de todos, y está claro que las cosas no pasan siempre cuando uno quiere... o cuando uno lo necesita... Pero en fin, qué vamos a hacerle... Sólo se pierden las oportunidades que se dejan pasar... Y hay ciertas oportunidades que no se pueden dejar pasar de largo...

 

18.6.08 23:39, comment