MeNtes

Una mirada cargada de tristeza, y una sonrisa en la que pesan más los años que aún no tiene.

Sus movimientos son lentos y precisos.

Hay algo en sus curvas que hace recordar a quien la mira que es más joven de lo que parece. 

Tiene una voz dulce e inteligente, que no arrogante ni irónica. Y esto también sorprende: es una inteligencia cómoda y analítica; ella lo sabe y la asume. Sabe que tiene suerte de no sufrir una inteligencia retorcida y amarga, tan difícil de llevar.

Él en cambio, sí la padecía. Al final ella se cansaria de sus indolencias. Ella, racional, emotiva y sensible, algo que él quizá no entendería nunca. Era incapaz de entenderla porque estaba demasiado cómodo en su refugio de ideas y conceptos abstractos, tan alejados de la realidad palpable y sensible que constituía el día a día. 

La admiración, era mutua. 

Una mirada verde, sin gota de esperanza. Una sonrisa a medias, que no llegaba ni siquiera al gesto. 

Silencios. Escuchaba lo que le decían con más o menos atención, dependiendo del discurso. Y luego: aire espirado a través de su nariz prominente. Sólo eso: aire espirado a través de su nariz prominente, y una media sonrisa, que ni siquiera llegaba a serlo.

 La belleza clama atención. La inteligencia es más sutil en su reclamo, pero la admiración que genera es más profunda y más plena; es una admiración colmada y perdurable.

Quizá lo que seduzca de la belleza sea su instantaneidad, su brillo fugaz, tan inalcanzable y vano. 

 

En cualquier caso, ambos eran jóvenes y bellos, y gozaban de una inteligencia sólo mejorable con la experiencia que les traerían los años. 

 

3.7.08 14:40

To date 0 Comment(s)     TrackBack-URL

Name:
Email:
Website:
Email me when further comments are posted
Save information (cookie)


 Insert emoticons