* Caperucita En RussaFa * "A quien dices tu secreto, das tu libertad". Caperucita en Manhattan.
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No son tus manos las únicas que acaricio. Sssh... Nadie nos ve.
19.10.10 04:58


Yo también (te) quiero.

Envidias las primeras veces. Quieres que te pase otra vez. Que te pase y decir: "no me he sentido así nunca". Y " nunca había sentido esto por alguien. " Y también " no había conocido nunca a nadie como tú". Y saber que ese nunca es muy relativo, pero cuando dices cosas así, las dices sintiéndolo todo grande, inmenso, eterno... Siempre querrás... Como nunca has querido. Por favor, que alguien me arroje a una bañera llena hasta los bordes de agua. Que me empuje hasta el fondo y me obligue a tragar... Y cuando esté al borde de la asfixia, dejadme subir, respirar y decir: nunca había deseado tanto algo. Nunca lo había necesitado tanto. Quiero querer así. Quiero que me hagan cosquillas las tripas. Quiero volver a sentirlo todo de nuevo y poder decir (otra vez) que esta vez es la única. Porque, eso sí, cada vez es única.
18.10.10 00:19


.../.../-1.

De repente recuerdas dónde estabas hace un año mientras miras lo que te rodea ahora. Es extraño cómo extrañamos siempre... Divertido recordar el pasado, sabiendo lo que entonces no sabíamos, rememorando lo que sentíamos a ciegas, viendo cómo por aquél entonces nos encaramábamos hacia el futuro sin miedo a lo que vendría después... De repente sonríes dándote cuenta de lo valiente que fuiste. Si hubieras sabido... Si hubieras sabido lo que venía después, no hubieras hecho ni la mitad de cosas. En el fondo es mejor no saber qué nos depara el futuro, por mucho que nos empeñemos en adivinar el destino...
18.10.10 00:09


forget me not.

- Pero... ¿por qué haces esto? ¿No se ha acabado ya? - Sí. - ¿Qué esperas conseguir con esto? No puede ser y punto, Lo. No te esfuerces. Hace mucho que deberías haberte olvidado de él. - Lo sé. - No tiene sentido. - Lo sé. - Piensa en lo malo también. - Sí. - Lo, ni siquiera te coge el teléfono. Piénsalo. Por favor. Te has obsesionado con esto. - Vale. Lo sé. - ¿Entonces? - Entonces... No lo sé. Pero el otro día volví a soñar con él. Otra vez. No sé... No sé por qué... Y, ¿sabes? Quiero asegurarme de que no se va a olvidar de mí. Nunca.
22.8.10 00:14


arrastrar la mentira o soltar la verdad.

- ¿Por qué? - le preguntó él cuando ella había acabado con ellos. Él ya había empezado a llorar. A ella se le cayeron las lágrimas cuando se vio obligada a decirle lo siguiente: - Porque no estoy enamorada de ti. Él no se merecía excursas, después de todo. Se abrazaron entre lágrimas y mocos. Ella sabía que él no sabía que ella también quería que todo fuera diferente. - Lo siento... - Le aguantó la mirada hasta que él le dio un beso, uno de los últimos, y cerraron los ojos para no ver lo que se les venía encima. Habían estado agusto, muy agusto. Ella también. Pero no tan bien como el otro. Ella sabía que él se estaba enamorando. No sabía si ella iba a enamorarse o no, pero eso esperaba... Esperó demasiado. Cuando decidió dejarlo, el mal ya estaba hecho. Él se había rendido. Se había abierto completamente. Se lo había dado todo. Mientras él se enamoraba, ella no paraba de dudar. Le dolió tanto hacerle daño... Si tan solo pudiera engañarse a sí misma y seguir adelante con aquello... - ¿Entonces...? "Entonces, cuando te decía te quiero, era porque te quiero, amor. ¿Entonces? Sí, te quiero, pero no siento las cosquillas en el estómago, no me río cuando pienso en ti, no me brilla la mirada cuando me preguntan, no tengo las mejillas más rosas desde que te conozco... No sueño contigo. No sueño contigo... No sueño contigo. ¿Es tanto pedir? ¿Es tanto pedir?" Se tragó todo esto con las salivas y las lágrimas. Se tragó todo y contestó solo esto: - Te quiero pero... Lo siento. Él no preguntó más porque tampoco quería conocer la explicación. Porque sabe que no todo tiene un por qué. Ella lo sabe, también; pero aún así le gustaría saber por qué no tiene cosquillas ni ríe ni sueña... Le gustaría saber por qué en su relación más perfecta su amor tenía que ser calmado como una balsa de aceite. - Lo... lo siento... - él le aprieta el índice contra sus labios (le encantaban sus labios desde la primera vez que los besó); solo está cansado. Le gustaría seguir besándola como si no supiera nada... Pero sus besos ya no saben igual. No hay nada que le calme el tormento... Ahora mismo, ni siquiera agotar los últimos minutos con ella le calma. Los dos saben que a él le hubiera gustado no saberlo, no saber nunca y seguir viviendo juntos. Todos hubieran sido felices (todos menos, quizás, ella). Pero también saben que esto es lo mejor. Que, algún día, él se lo agradecerá. Cuando baja del coche, ella sabe que lo va a echar de menos. Y que tendrá que callárselo. Para hacérselo a todos más fácil (más fácil excepto, quizás, para ella). Pocos entienden que no existen vencedores ni vencidos. Todos pierden cuando se dicen adiós.
21.8.10 23:44


Pienso luego existo. Lo pienso, luego existe. TE pienso, luego existes. Todo es tan fácil como dejar de pensar-le, dejar de pensar-lo, y... ¡pum! Problema resuelto. Los problemas más fáciles de resolver son los que solo existen en nuestra cabeza. Son también los más complejos. Pero, decían los chinos que, para salir del círculo vicioso, hay que romperlo. ¿Cuántas veces se dice "no valoramos lo que tenemos"? No lo valoramos porque no pensamos en ello, porque de tan evidente, de tan obvio, lo pasamos por alto. La mirada no se detiene en las cosas que tiene delante; tiende a veces a divagar sobre un punto fijo, infinito, perdido... La mirada perdida no ve nada, ve el vacío, ve el vacío de todos nuestros anhelos. Hay que romper el círculo. Se trata de focalizar la mirada, no irse tan lejos; el objetivo está más cerca de lo que pensamos. El camino empieza con el primer paso. No vale con mirar el horizonte e imaginar el recorrido. No sirve. Eso es perder antes de empezar. ¿Y qué decían? Ah, sí... El aplazamiento es el asesinato de la oportunidad. Lo he mezclado todo. Pero todo está relacionado. Debo dejar de fantasear con las cosas que no están, ni existen, porque solo existen dentro de mí, a modo de recuerdos. Debo de mirar qué hay alrededor para darme cuenta de lo que sí existe. De lo que sí está. De lo que tengo. De lo que quiero. Hacía tiempo que no hablaba en primera persona. Pienso, luego existo.
30.3.10 21:41


¿quién, yo?

- ¡sí, tú! "Yo no fui..." ¿Y quién fue? Y así, tarareamos una y otra vez hasta que el autobús llega al final del viaje. En la vida esta perorata no para cuando se detiene el autobús. Por mucho que intentemos echar los balones fuera, los dueños de nuestras decisiones (y sus consecuencias) somos nosotros. Hay veces que nos sorprenden las reacciones de nuestras acciones. Puede que no hubiéramos valorado bien las consecuencias de lo que estábamos a punto de hacer, puede que no hiciéramos balance entre los pros y contras. O puede que nos decantáramos por lo que nos pedía el cuerpo en ese momento y simplemente nos negáramos a ver lo que posiblemente iba a ocurrir después. Y luego, siempre, vienen las "sorpresas". Es cierto que a veces la línea causa - efecto no está tan clara, no es tan recta ni tan corta. Pero unas acciones conllevan otras y al final todo es cuestión de mover ficha, "esa" ficha, o no moverla. Las decisiones son como las fichas de dominó. Si empujas una, caen todas. Tumbar la primera implica querer verlas todas en tierra. Lo queramos o no. Lo sabíamos. Lo queramos o no. ¿Quién yo? ¡Sí, tú!!!
23.2.10 20:24


Aún recuerda Lola aquella época en la que Martuki y ella hacían de todo, y todo al revés. - ¿Sabes cuál es la diferencia entre nosotras y las demás? - le decía ella. - ¿Cuál? - preguntaba Lola. - Que las demás van al cine para acabar en la cama... Y nosotras nos metemos en la cama para que nos lleven al cine. La cosa, así, no funcionaba, claro...
18.1.10 19:35


=(

Parece que cuanto más te quieres alejar de algunas situaciones, personas, emociones.. Más te envuelven, más te persiguen, más te ocurren. Quieres correr pero no puedes escapar de ti, nunca puede escapar uno de uno mismo y de las circunstancias que uno ha elegido o querido o buscado. Así que hay que seguir... Resignación y arreando, que es gerundio.
5.1.10 23:12


M =)

Me dejó una sonrisa pintada en un paquete de Lucky.

Y luego se fue. Se fue con mi promesa de no llorar más y no fumar mucho. Y yo, a medida que fumaba cigarrillos me daba más cuenta de que la caja se llenaba de esperanzas de que él volviera...

Todo, todo, todo se reducía a un paquete de tabaco, un rectángulo de promesas. 7,5 X 5,5... y en ese espacio cabían todas las risas que nos habíamos echado juntos y todas mis ganas de volver a reír con él.

No quería que la caja se vaciara del todo. Porque entonces no habría por qué seguir guardándola. Entonces no sería más que un paquete vacío que debía acabar en la basura. Pero nunca sería solo un paquete.

Esa caja era la única prueba de que él había existido. Era algo absurdo, pero era así. Ese Lucky escondía su promesa de volver y mi esperanza de que volviera. Él nunca dijo que volvería. Yo nunca diría que le había estado esperando. Aunque la espera solo durara lo que tarda en consumirse un paquete de tabaco... era una espera tonta, fundada en unas palabras que nunca se habían llegado a pronunciar. Por eso yo nunca lo iba a reconocer.

Las esperanzas iban reemplazando a los pitillos, y cada vez la caja estaba más vacía pero más llena. El momento de fumarme el último cigarro se iba acercando poco a poco. En el fondo solo esperaba a que aquella caja se vaciara para acabar con esta estúpida espera y decidir qué hacer después. El problema es que no sabría qué hacer con aquél paquete tan vacío y tan lleno a la vez. 

Mientras tanto, Miguel no era más que un Lucky de 7,5 X 5,5 con una sonrisa dibujada y una letra: M.

3.1.10 19:44


Siempre se dice que es muy difícil tomar una decisión. Sí, es difícil, porque elegir y elegir bien es todo un arte. En el momento de decantarse por una opción u otra hay que valorar de antemano todos los pros, los contras e imaginar las implicaciones y consecuencias de esa decisión. ¡Uf! Demasiado largo. Por eso es tan fácil equivocarse. Elegir se hace un mundo, sobre todo cuando no tienes muy claro lo que quieres. Pero yo diría que lo realmente difícil, más que tomar la decisión en sí, es mantenerse firme. Elegir y ser consecuente con lo que se ha preferido. Eso sí que se hace un mundo... Hay decisiones que hay que tomar en cuestión de minutos. Y las consecuencias se alargan, duran más, duran mucho más. Yo diría que lo realmente difícil de las decisiones es mantenerlas... Qué duro es ser coherente con uno mismo.
24.12.09 16:14


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